El Santurantikuy es una feria artesanal navideña que se celebra días antes de la Navidad en la Plaza de Armas de Cusco, Perú. Su nombre proviene del quechua y significa «venta de santos», reflejando su origen como un mercado dedicado a la comercialización de imágenes religiosas. Con más de cuatro siglos de historia, el Santurantikuy es hoy una de las manifestaciones culturales más importantes de la región andina y un evento que combina tradición, espiritualidad y arte.
La feria tiene sus raíces en el siglo XVI, durante la época colonial, cuando los frailes franciscanos promovieron la venta de imágenes religiosas para facilitar la evangelización de la población indígena. Las primeras ediciones del Santurantikuy estuvieron centradas en la comercialización de figuras del Niño Jesús, imágenes de santos y otros elementos necesarios para la celebración de la Navidad en los hogares coloniales. Con el tiempo, esta práctica se fusionó con las tradiciones andinas, dando lugar a una celebración que combina elementos de ambas culturas.
En sus comienzos, la feria era una actividad principalmente religiosa, pero también una oportunidad para los artesanos andinos de mostrar su creatividad y adaptación de los símbolos católicos a su propia cosmovisión. Esta fusión dio origen a un estilo único de arte popular, donde los santos y el Niño Manuelito son representados con características y vestimenta propias de la región andina.

Días antes de la navidad (22 – 24), artesanos de diversas regiones del Perú se congregan en Cusco para participar en el Santurantikuy. Muchos de ellos viajan durante días desde zonas remotas, llevando consigo no solo sus productos, sino también el legado cultural de sus comunidades. La feria es conocida principalmente por la venta de figuras del Niño Manuelito, una representación andina del Niño Jesús que se ha convertido en el protagonista de la festividad.
Las figuras del Niño Manuelito son elaboradas en diversos materiales, como barro, madera, yeso y hasta vidrio. Estas piezas destacan por su singularidad, ya que los artesanos las decoran con vestimentas típicas de la región, incluyendo chullos, ponchos y ojotas. Además, los compradores suelen llevar estas figuras para que sean bendecidas en ceremonias religiosas realizadas en la misma feria o en las iglesias cercanas.
Sin embargo, el Santurantikuy no se limita a las figuras religiosas. Los asistentes también encuentran una amplia variedad de artesanías, como nacimientos completos, retablos, cerámicas, textiles, joyería y adornos navideños. Además, se ofrecen plantas tradicionales y medicinales, como el musgo y las hierbas aromáticas, que se utilizan para decorar los nacimientos y los hogares.
El Santurantikuy no es solo un mercado, sino también un espacio donde se viven tradiciones y rituales profundamente arraigados. Una de las costumbres más significativas es la bendición de las figuras religiosas adquiridas, que se realiza en la Catedral de Cusco o en el mismo lugar de la feria. Este acto simboliza la integración de la fe católica con las creencias andinas, donde se busca la protección divina y la armonía en los hogares.
Otra tradición destacada es la presencia de los «Santureros», artesanos especializados en la creación de imágenes religiosas. Estas figuras son trabajadas con esmero durante todo el año para ser exhibidas y vendidas en esta fecha especial. Para muchos visitantes, adquirir una pieza del Santurantikuy es más que una compra; es un acto simbólico que conecta con su identidad cultural y espiritual.

El Santurantikuy ha sido declarado Patrimonio Cultural de la Nación por el Instituto Nacional de Cultura de Perú, lo que resalta su relevancia como una de las manifestaciones más auténticas de la cultura cusqueña. La feria no solo promueve la preservación de técnicas artesanales tradicionales, sino que también fortalece el sentido de identidad y pertenencia entre los habitantes de Cusco y sus visitantes.
Para los turistas, el Santurantikuy es una oportunidad única de experimentar la magia de la Navidad andina. La feria atrae a miles de visitantes nacionales e internacionales, quienes quedan maravillados por la diversidad de productos, el colorido ambiente y la calidez de los artesanos. Además, el evento impulsa la economía local, generando ingresos significativos para las familias que dependen de la venta de sus productos artesanales.
Para quienes deseen asistir al Santurantikuy, se recomienda:
El Santurantikuy es más que una feria navideña; es una celebración que encapsula la identidad cultural de Cusco, reflejando la convivencia armoniosa de tradiciones andinas y católicas. Participar en esta festividad ofrece una experiencia única para comprender y apreciar la riqueza del patrimonio cultural peruano.
