¿Sabías que en Cusco se celebran 12 platos en vez de una cena durante Semana Santa? Aquí te contamos por qué esta tradición única atrae a miles de visitantes cada año.
La Semana Santa en Cusco es una de las celebraciones religiosas más intensas y auténticas del Perú. Se realiza entre marzo y abril, dependiendo del calendario lunar, y combina fervor católico, costumbres andinas y una gastronomía especial que solo se encuentra en esta época.
A lo largo de una semana, la ciudad se transforma en un espacio de recogimiento, pero también de encuentro y cultura viva. Aquí te contamos qué se hace cada día, qué se come y por qué esta celebración es tan especial.
La Semana Santa inicia con el Domingo de Ramos. Desde muy temprano, los fieles llegan a las iglesias con cruces y ramos tejidos con palma y romero, que son bendecidos en misa. Estas pequeñas cruces se colocan luego en las casas como símbolo de protección para todo el año.
La imagen del Señor de los Temblores fue enviada por el emperador Carlos V durante la colonia, con rasgos morenos para identificarse con la población local. La leyenda dice que en 1650, cuando un fuerte terremoto sacudió Cusco, la imagen fue sacada en procesión y el sismo cesó. Desde entonces, cada Lunes Santo miles de fieles lo acompañan como símbolo de protección y fe.
El Lunes Santo es el día central de la Semana Santa en Cusco. Se realiza la procesión del Señor de los Temblores (Taytacha de los Temblores), considerado el protector de la ciudad desde el terremoto de 1650.
Miles de personas acompañan la imagen por las calles, en medio de cantos, rezos y el característico aroma del ñucchu, una flor roja andina que simboliza la sangre de Cristo. Esta procesión es única en el mundo y uno de los eventos religiosos más importantes del país.
Este día se conmemora la Última Cena. En Cusco, las familias preparan 12 platos tradicionales, en representación de los apóstoles. Todos son platos sin carne roja, como símbolo de respeto:
Además, durante la noche se realiza la tradicional visita a las 7 iglesias, un recorrido espiritual que recuerda las siete caídas de Jesús camino al Calvario.
El Viernes Santo se conmemora la crucifixión de Cristo. En Cusco, se escenifica un Vía Crucis desde la Plaza San Francisco hasta la Cruz del Papa en Sacsayhuamán, representando las estaciones del camino de Jesús.
Ese mismo día, en la Plaza San Francisco, se realiza la feria Hampi Rantikuy (“compra de medicinas” en quechua), donde se venden hierbas medicinales tradicionales. Según la creencia popular, las plantas recolectadas este día tienen propiedades curativas especiales.
Es un día más tranquilo, de preparación para el Domingo de Resurrección. Algunas iglesias realizan vigilias pascuales y bautizos, mientras que muchas familias continúan con la tradición de compartir alimentos sin carne.
La Semana Santa culmina con la celebración del Domingo de Resurrección, donde se realiza una misa especial y, en algunas iglesias, la procesión de Cristo Resucitado. Las campanas suenan, las flores adornan las calles y los fieles celebran el triunfo de la vida sobre la muerte.
Aunque es una tradición antigua, la Semana Santa cusqueña sigue más viva que nunca. Las calles se llenan de arte sacro, música, flores, procesiones y ferias. Es una experiencia espiritual y cultural que no te puedes perder si visitas Cusco en marzo o abril.
